Encontrar un buen lugar para mí, es bueno para los otros, porque, ¿cómo sería posible encontrar mi mejor lugar sin tener en cuenta el efecto en el sistema y en los involucrados en él?

 

Trabajar la presencia nos ayuda a ampliar la mirada, a ver conjuntos, contextos. La mirada sistémica nos ayuda a crear una imagen clara acerca de cómo están interrelacionados esos elementos y qué lugar estamos ocupando con respecto a ellos.

El sentido de buscar ese mejor lugar incluye los otros elementos del sistema y cómo estos elementos influyen en nosotros y nosotros en ellos.

Encontrar un buen lugar nos ayuda a entender el entretejido de las cosas, nos enseña un nuevo sentido de la solidaridad, de la integración, de la pertenencia y de lo colectivo; una nueva conciencia de la complejidad.

En un mundo donde todo está relacionado, nace el anhelo de la Unidad. Este nuevo paradigma, este enfoque y apertura mental nos hace más éticos. Al dejar de identificarnos individualmente como piezas separadas, entendemos que lo que a ti te pasa, a mí me pasa y viceversa.

¿Cndo y cómo sabremos que estamos en un buen lugar interno?

Cuando estamos presentes desde un buen lugar interno nos acompañan emociones positivas, nuestra atención está enfocada, dirigida hacía los propósitos, no está dispersa, tampoco está perdida. Cuando habitamos ese lugar estamos en conexión con nuestros valores e identidad, tenemos lucidez para diferenciar lo que es relevante de lo que no lo es.

No significa no tener asuntos que resolver, se trata de posicionarnos de tal manera que podamos gestionarlos con el menor coste emocional. El buen lugar implica estar en nuestro centro para poder sostenernos ante los vaivenes de la vida, manteniendo la conexión con nuestras mayores posibilidades futuras y no con nuestras limitaciones.

Podemos encontrar indicadores, a nivel individual o colectivo,  que nos hagan sentir que estamos en una buena relación con nosotros mismos y con los otros elementos del sistema. Para nosotros, estos serían los indicadores más importantes a tener en cuenta:

  •   Estar alineado con un propósito.
  •   Estar en conexión con nuestros talentos y recursos.
  •   Tener coherencia con nuestros valores, con aquello que es realmente importante, que es irrenunciable y que nos mantiene en nuestra identidad.